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Mujeres, Ajustes en la calidad de vida: Programas de Ajustes Estructurales en America Latina

por Ariana Mira, Grupo Juvenil de Acci'on Ecol'ogica, Uruguay. Programa Mujer Joven, Red Juvenil Latinoamericana por un Desarrollo Sustentable
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Mujeres y Desarrollo, una Relacion Sustentable?

Para los pueblos del Sur, las dos 'ultimas d'ecadas se caracterizaron por el deterioro de su calidad de vida, la p'erdida de su soberan'ia econ'omica en la pr'actica, y el vac'io cada vez mayor de su independencia pol'itica. Todo esto con impactos particularmente graves en la calidad de vida de ciertos sectores sociales hist'oricamente exclu'idos como es el caso de las mujeres.

Esto se desenvuelve en el marco de un modelo de desarrollo basado en una econom'ia de mercado que apuesta al aumento permanente de la producci'on y el consumo, en un "libre" juego de oferta y demanda, juego a trav'es del cual teoricamente se regular'ian los flujos de bienes y servicios para la satisfacci'on de las necesidades (pr'acticamente reducidas a las de sobrevivencia y seguridad) y que desembocar'ia en la soluci'on de todos los problemas.

Este modelo se presenta adem'as como hegem'onico, homogeneizante, y meta obligada para todos los pueblos, aunque en realidad se sostiene en la existencia de la desigualdad a trav'es de una clara divisi'on del trabajo y de los roles que se reproduce en todos los niveles, desde lo macroestructural hasta en los 'ambitos privados, con diferentes expresiones. En este sentido, la mujer, mediante mecanismos naturalizados y aceptados como "lo que es" y "debe ser", es parte fundamental de un dispositivo de subordinaci'on y hegemon'ia.

No hay en la propuesta de este modelo, lugar para consideraciones sobre las futuras generaciones, ni sobre los costos sociales y ambientales. Si miramos el saldo del modelo desarrollista, vemos que los principales beneficiarios de los "proyectos de desarrollo" son las multinacionales, los Estados, y los empresarios urbanos y rurales. En tanto que los efectos negativos, como por ejemplo la pobreza, la marginaci'on, la degradaci'on de los recursos naturales, corren por cuenta de los grupos sociales m'as vulnerables. En el caso de las mujeres es claro que "el llamado a la integraci'on de la mujer al desarrollo ha sido utilizado por instituciones internacionales de desarrollo para satisfacer sus propios fines" (Pam Simons).

En ning'un caso significaron una potenciaci'on de las capacidades y conocimientos de las mujeres hacia una mejora en la calidad de vida. Si tomamos la situaci'on de las mujeres campesinas, 'estas han sido exclu'idas a medida que se fu'e tecnificando el trabajo agr'icola, perdiendo la posibilidad de gestionar su medio ambiente, mientras la tierra y la agricultura se transformaron en mercanc'ias que se comercializan en un mercado controlado por las agroindustrias transnacionales. A su vez la consecuente migraci'on a las ciudades trajo aparejada la erosi'on cultural y la desvalorizaci'on de los conocimientos de las mujeres.

Tratados de Libre Comercio y Ajustes Estructurales: un Duo Implacable en America Latina

La 'ultima expresi'on de este modelo son los Tratados de Libre Comercio, que apuntan a perpetuar el sistema recreando esta cultura jer'arquica y mercantil que degrada tanto las sociedades como los ecosistemas. En Latinoam'erica, donde este sistema se introduce con la llegada delos europeos, los Programas de Ajustes Estructurales son las pol'iticas de "preparaci'on" de las econom'ias de esta regi'on para la implementaci'on de los Tratados de Libre Comercio y todas aquellas formas de explotaci'on de seres humanos y naturaleza en favor de unos pocos.

Estos ajustes b'asicamente implican reducciones en los gastos p'ublicos, en aquellos rubros "improductivos", como lo son la educaci'on, la salud, la vivienda, la asistencia social. Esto implica un cambio en las fronteras entre los 'ambitos de acci'on del Estado, la sociedad civil y las familias. En el pasado se traspasaron funciones del 'ambito familiar o comunitario al Estatal, rompi'endose con ciertos mecanismos de la sociedad civil. Hoy la tendencia es dejarlos al descubierto o privatizarlos. Es decir, que todos aquellos servicios que en nuestros pa'ises compensan situaciones de carencia sobre todo de aquellos sectores sociales m'as expuestos quedan reducidos a su m'inima expresi'on. Son adem'as los aspectos de car'acter "reproductivo", que tienen que ver con la vida cotidiana y la reproducci'on cultural, aspectos tradicionalmente asignados a las mujeres. Esto significa que son ellas las que deber'an afrontar directamente los efectos de esta pol'itica que traslada sin compensaciones, la responsabilidad de estos servicios hacia las mujeres.

Las mujeres latinoamericanas trabajan m'as, ganan menos que los hombres y acuden al mercado de trabajo con menos exigencias, lo que las convierte en candidatas al empleo en servicios, empleo dom'estico y ocupaciones de baja productividad.

En relaci'on a la formaci'on y educaci'on, hay dos niveles de impacto para las mujeres. Por un lado en relaci'on a los grados de analfabetismo pero tambi'en en relaci'on a los contenidos. El analfabetismo afecta a las mujeres en mayor medida. A nivel mundial, entre 1970 y 1990 el analfabetismo se duplic'o de 18% al 36% en los pa'ises menos adelantados. Las mujeres son el 66% de los analfabetos del mundo. As'i en pa'ises como Bolivia tenemos que s'olo el 75% de las ni~nas en edad escolar asiste a la escuela, la mitad de las mujeres del campo mayores de 15 a~nos son analfabetas (49.9%) y del total de analfabetos de este pa'is (55%), m'as de las dos terceras partes son mujeres.

A nivel de los contenidos del actual sistema educativo, se reproducen los patrones culturales de discriminaci'on de las mujeres. Su capacitaci'on es poco diversificada y adolece en contenidos para enfrentar los obst'aculos producto de los estereotipos culturales r'igidos. Esto tambi'en tiene un impacto en su desarrollo de las capacidades de autonom'ia y autogesti'on en la creaci'on de las condiciones de existencia.

En el marco de los ajustes tambi'en se insta a la reducci'on de las barreras y condiciones para el comercio exterior, que genera necesariamente condiciones de desigualdad para la producci'on local. Esto se manifiesta en un desmejoramiento significativo de las condiciones de trabajo y altos 'indices de desempleo. Esto ha provocado un aumento de ocupaci'on de la mujer en empleos que se pueden definir como precarios por la ausencia de contratos, no respetarse los salarios fijados, horarios prolongados, falta de protecci'on de la seguridad social. En pa'ises como Bolivia, la poblaci'on econ'omicamente activa femenina ha crecido en 12% (el doble del total y seis veces mayor al de la poblaci'on masculina), entre 1985 y 1989, per'iodo en el que se aplicaron las pol'iticas de ajuste estructural, llegando las jornadas de trabajo a 17 horas.

Seg'un datos de la CEPAL, las tasas de participaci'on de las mujeres en la econom'ia de mercado han aumentado, sobre todo en las j'ovenes. Entre 1980 y 1990, las mujeres entre los 25 y 35 a~nos, pasaron en Argentina del 45,4% al 52,5%, y en Uruguay del 56.6% al 69.3%. En Per'u la participaci'on econ'omica femenina s'olo en el sector rural es del 42%.Sin embargo esto no ha redundado en una mejora de la calidad devida de las mujeres,que se manifiesta en los niveles de salud muy deteriorados, en el cambio de los patrones de consumo reflejados en los patrones de nutrici'on. En Per'u por ejemplo, el consumo cay'o un 39% entre junio de 1990 y octubre de 1991.

Tambi'en en este pa'is en ese per'iodo, se ha elevado la tasa de anemia y tuberculosis entre las mujeres. Para las mujeres el costo de la gesti'on de servicios y alimentaci'on en estas condiciones, es su propia vida.

La informaci'on de estos pa'ises muestra un creciente proceso de tercierizaci'on, sector que absorve el mayor porcentaje de mano de obra femenina, que comprende actividades de baja remuneraci'on econ'omica, largos horarios, inestabilidad en las formas de contrataci'on, y un deterioro de las condiciones generales de trabajo. En Uruguay por ejemplo, en1991 un 77% de las trabajadoras urbanas se ubican en el sector servicios, al mismo tiempo que 'estas conforman el mayor porcentaje de los cordones de pobreza.

A esta situaci'on se suma la situaci'on de discriminaci'on sexual, siendo los empleos considerados femeninos peor remunerados y de mayor precariedad, mientras que la discriminaci'on por igual trabajo se expresa sobre todo a nivel de los ingresos. El porcentaje de ingreso medio femenino respecto al masculino en 1990 para Argentina es del 68.8%, para Chile del 59.2%, para Paraguay del 56.7% y para Uruguay del 44.3%.

En este marco se establece tambi'en la reducci'on de los cr'editos orientados a los peque~nos y medianos emprendimientos, dificultando el desarrollo local. Esto repercute directamente en el acceso y la administraci'on de recursos que son absorvidos por el mercado internacional generando mayores condiciones de pobreza. Mientras se deterioran las condiciones de vida de las mujeres, son ellas las principales responsables de la producci'on dom'estica de alimentos, as'i como de la protecci'on de la tierra y otros recursos naturales. Dentro de los pobres, las mujeres constituyen la mayor'ia, y adem'as son quienes deben realizar los mayores esfuerzos en tanto est'an a cargo de la organizaci'on de la sobrevivencia cotidiana en condiciones de carencia e incertidumbre. Las dificultades de las mujeres para acceder a cr'editos es una dificultad m'as para las estrategias de sobrevivencia. Una expresi'on que es a la vez s'intoma de la crisis generalizada, pero en especial de la situaci'on de la mujer, es el n'umero de hogares con jefatura femenina, s'intoma tambi'en de la feminizaci'on de la pobreza. En Brasil por ejemplo, el 40% de los hogares est'a jefaturizado por mujeres, mientras que en Colombia lo est'an un 20%.

Lo que Queda por Decir

El panorama es por dem'as desalentador, sin considerar temas tales como la salud y la planificaci'on familiar en este marco.

Es evidente que este desarrollo y su paquete de Ajustes Estructurales se basa en la desigualdad y en la destrucci'on de los ecosistemas. Es por esto que los resultados recogidos en esta regi'on se encuentran en abierta oposici'on con los objetivos tan elocuentemente planteados por el Banco Mundial en sus m'ultiples formas. Esta contradicci'on sin embargo, no es tal, puesto que es parte del sustento del sistema.

Cuando se habla de mejoras en los indicadores macroecon'omicos, estos indicadores responden a otros intereses que los de los pueblos, puesto que 'estos reclaman o tienen por objetivos la satisfacci'on de las necesidades a trav'es de formas aut'onomas y participativas. Hoy m'as que nunca se perfila el claro conflicto entre las fuerzas capitalistas y las necesidades de la gente: la destrucci'on de los seres humanos y la naturaleza contra el sustento y la supervivencia.

En medio de este modelo que anula las diferencias e impide el desarrollo 'integro de las personas y las sociedades, la problem'atica de la mujer en Latinoam'erica, revela desigualdad, marginalidad, la deaquellas que no han tenido forma de expresar tal injusticia.

Nosotras en tanto mujeres j'ovenes que nos vemos amenazadas en nuestro desarrollo y el de nuestros pueblos pensamos que la 'unica manera de construir sociedades sustentables es bas'andose en el respeto por la diversidad a todos los niveles, reconociendo la capacidad de hombres y mujeres de definir colectivamente las propias condiciones de existencia en armon'ia con el ambiente en que se desarrollan, en estructuras y relaciones plenamente participativas, tanto a la hora de decidir como en el momento de actuar.

Red Juvenil Latinoamericana por un Desarrollo Sustentable
Oficina Facilitadora, Avda Millan 4113, Montevideo 12900 Uruguay
Tel: (598-2) 35 62 65, Fax: (598-2) 38 16 40, E-mail: rejulads@chasque.apc.org

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